PASADO
Cuando pensamos en el pasado solemos mirar lo que ya quedó atrás. Yo prefiero verlo como el lugar donde empezó todo. No hablo de mi infancia, sino de esos primeros proyectos que me obligaron a aprender, tomar decisiones y entender que diseñar va mucho más allá de lo visual. Son trabajos que hoy veo con otros ojos, pero que siguen siendo una parte importante del camino que me ha traído hasta aquí.
PROYECTO 1 [PARONA]
Este proyecto marcó mi primer contacto con el diseño tipográfico. Hasta ese momento nunca había diseñado una tipografía y, aunque estaba acostumbrado a utilizarlas constantemente, desconocía todo el proceso que existe detrás de su construcción. Lo que comenzó como un ejercicio para aprender una nueva disciplina acabó convirtiéndose en una de las experiencias que más me ayudó a entender la relación entre forma, ritmo y coherencia visual.



El proyecto comenzó saliendo a la calle en busca de referencias. Entre todas las fotografías que tomé, una simple pegatina pegada en una farola acabó convirtiéndose en el punto de partida de «Parona». A partir de esa imagen empecé a construir una tipografía display compuesta por mayúsculas y algunos signos básicos.


A medida que avanzaba el proyecto empecé a fijarme en detalles que hasta entonces habían pasado desapercibidos para mí: proporciones, pesos, espacios o la relación entre caracteres. Por primera vez entendí que una tipografía no es una colección de letras, sino un sistema donde todas las piezas deben convivir de forma coherente.
Parona me enseñó a mirar la tipografía de otra manera. Más allá del resultado final, descubrí una disciplina que desconocía por completo y entendí la importancia que tienen las pequeñas decisiones dentro de cualquier proyecto de diseño.
PROYECTO 2 [CLAVITO]
A diferencia de «Parona», en este proyecto el problema no fue diseñar una tipografía, sino hacerlo sin un concepto claro. Tenía una idea estética bastante definida: quería una tipografía con serifa, funcional y pensada para contextos editoriales. Sin embargo, no tenía una base conceptual que justificara esas decisiones.
El punto de inflexión llegó cuando entendí que estaba construyendo la forma antes que la idea. A partir de mi propio nombre y del juego de palabras «Pablo clavó un clavito», surgió el concepto de Clavito, que me permitió encontrar una dirección más clara para el proyecto.
Este proyecto me enseñó que una buena solución visual no siempre es suficiente. Antes de diseñar, es importante tener una idea capaz de dar sentido a todas las decisiones que vienen después.








PRESENTE ->
L
© 2026 [PAVLO] todos los derechos reservados.